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sábado, 14 de febrero de 2015

Hay un convento olvidado, con altares tan altos como el verde que los abraza.
Hay dos dedos de bruja.
Hay tres ojos vigías que nunca se cansan. Tres apóstoles tuertos aposta.
Hay cuatro musarañas que rondan los rincones enterrados.
Hay cinco velas, pero ninguna encendida y todas gastadas.
Hay seis pisadas. Viejas como la última luna llena.
Hay siete veces siete negaciones de cristiandad.
Hay ocho salmos profanos que aún resuenan en los montes del olvido.
Hay nueve maneras de levantar los ecos turbados del pasado, y ninguna agradable.


jueves, 5 de febrero de 2015

Espía en misión.

Hoy he vuelto a soñar con él. Creo que era el mismo sueño, pero no estoy seguro.

Me mintió, pero le creí. Estaba tan asombrado que le creí. Me dijo que era un agente encubierto, que por eso no le podía ver, que era uno de esos espías del gobierno y que no podía estar conmigo, pero que volvería. Estábamos en San Felipe Neri, en las escaleras del patio, entre el gentío. Se le veía bien, con algo de peso y el pelo negro. Iba con un abrigo amarillo y parecía contento de verme. Fue bueno volver a verle y saber de él. Aunque a veces tenga la sensación de que sea un completo desconocido.

Pero le quiero.