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martes, 23 de noviembre de 2010

Otra historia real

Se acostó después de una noche cualquiera en su cama.

Pensando en sus cosas, se percató que a ésas horas de la madrugada le costaba conciliar el sueño.

Absorto en pensamientos mundanos, intentó relajarse y respirar profundamente. Cuando  hubo pasado un tiempo suficiente, notó frio. No en la cara o en las orejas.

Sólo en la nariz.

Notaba como si le tocasen la nariz por completo, y adormecido, abrió los ojos. No vió nada, ni escuchó otra cosa que no fuese su propia respiración.

Buscó el remanso de antes, pero ya estaba intranquilo. Ahora, entre vanos intentos de relajación, notó que el frio tocaba su frente además de la nariz. Notó como empezó a sentirse extraño, y sentía como si debajo de la piel que rodeaba sus brazos perdiese peso. En las plantas de los pies comenzaron a vibrar hormigas e infinitas siluetas de imágenes comenzaron destellear en su mente.



Al cabo de un rato, todo cesó.

Ya no tenía frio en la nariz, su cuerpo se sentía pesado, y los pies estaban bien calientes

1 comentario:

  1. A este hombre lo acabarán ingresando en un psiquiátrico como tenga estas sensaciones todas las noches XDD

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