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domingo, 26 de septiembre de 2010

El creador y la niña

Armonía

Estaba el Creador trabajando en su obra. El oscuro despacho quedaba iluminado por la mesa de trabajo, repleta de pergaminos centelleantes, chispas y aparatos de latón. Los ayudantes del Creador correteaban y fisgoneaban de aquí para allá, riendo y curioseando el laboratorio de su padre. El Creador estaba muy disgustado pues no sabía cómo traer las aguas del océano a las montañas y las praderas, ¡y encima le faltaba tiempo para terminar la Tierra!

Mientras se rizaba la larga barba dorada con la mano, un cristal se hizo añicos. El estruendo sacudió los pensamientos del Maestro e iracundo buscó con la mirada al culpable de aquél  estropicio. Tres de sus niños miraban temblando a su Padre, con la mirada penetrante y castigadora. Tras un silencio incómodo, el primero de los tres señaló al segundo, el segundo señaló al tercero y el tercero, señaló a un cuarto niño en el otro lado de la habitación.

Cuando el Creador gritó enfadado, los tres infantes salieron corriendo y riendo por el despacho armando mucho jaleo. En una de éstas, empujaron a un quinto niño, que se cayó y se hizo mucho daño. ¡A todo el numerito se les unió un llanto!

Entonces se abrió una puerta y entró una pequeña niña con una escobilla y una pomada. a aquélla jovencita de mofletes rosados no le importaba el ruido que hubiese en la habitación. Sonreía tranquila  ante los demás chicos y chicas que seguían jugando en la habitación.

La niña se acercó al niño llorón y le puso un poco de pomada. El llorón dejó de llorar y y le dió las gracias a la chica con un abrazo. Luego fue a recoger con la escobita los trozos de cristales para tirarlos en la papelera.

¡El Creador entonces tuvo una idea! Cogió a la niña en brazos y la elevó. ¡Ella era la solución! Lo que necesitaba era crear algo que llevase agua a quien necesitase, algo que limpiase la Tierra con un poco de agua, algo que viajase a donde fuesa necesitado sin pedir nada a cambio, tranquila, alegre, esponjosa...

El Creador se puso muy contento y abrazando a su hija, le colmó de mimos y de palabras bonitas por su actitud.

Así pues, días más tarde el Creador concebió a los cuerpos que traían el agua del Mar a las montañas y los prados y a quién la necesitase, limpiando la tierra de los desperfectos del Hombre y sanando a la Tierra.

Así fue como se crearon las Nubes, en honor al nombre de aquélla niña.

2 comentarios:

  1. Qué bonito *__* esta mañana había unas nubes muy bonitas :P

    (¿Sabes que esa canción también está para el piano? :3)

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  2. (Me acabo de dar cuenta ahora de la dedicatoria XDD)
    Muchas gracias ^^ La historia es genial, y el toque de los niños es muy tierno :3 ¡Sigue escribiendo así! :D

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